Subir el precio de tus servicios

Mucha gente tiene mucho miedo a subir el precio de sus servicios porque temen el qué pensará el cliente y si lo podría incluso llegar a perder por ello. Yo te pregunto hoy: ¿tiene sentido tener este miedo? 

Por qué no te atreves a subir el precio de tus servicios

La mayoría de freelancers suelen trabajar con precios baratos pero, lo primero que quiero aclarar hoy es que la percepción de barato y caro es subjetiva. Depende de tu nivel económico cómo tú consideres un precio.

Imagina que eres millonario y te dicen que una web vale 5.000€. Te va a parecer súper barato. Tiene sentido, ¿verdad? 

La clave está en no valorar si nuestros servicios son caros o baratos en función de nuestra percepción. Aprender a no juzgarlo.

Existen precios altos y precios bajos pero, cada uno decide si lo quiere pagar o no. Incluso hay mucha gente que si valora mucho lo que quiere comprar, puede pedir un préstamo para hacerlo. Porque… ¿a cuánta gente conoces que haya comprado un coche, una reforma o una casa a tocateja? 

Es un error muy común porque muchas veces lo que estamos pensando es lo que supondría ese gasto para nosotros mismos. Y entonces ofrecemos un precio bajo, para hacer que el otro (que tú das por hecho que está en la misma condición que tú), vea que es algo que “se puede pagar”. 

E incluso más, si te regatea un poco y te dice que es caro, le bajas aún más el precio. Y acabas a tope de trabajo y cobrando muy poco. 

¿Y qué pasa con esto? Que te toca conseguir muchos clientes, para cobrarles un precio bajo a todos. Y esto afecta a tu eficacia

La relación entre el precio y la calidad de tus servicios

Y qué tendrá que ver la eficacia en todo esto. Fácil: si tienes que prestar atención a muchas pequeñas cosas bajará el rendimiento general de tu trabajo. 

Te has metido en una espiral terrible: bajas el precio, tienes mucho trabajo y de diferentes clientes, ganas poco, tienes poco tiempo libre… Sí, efectivamente, has caído en el autoempleo.

Y esto hace que consigas muy pocos casos de éxito. Porque no le dedicas el tiempo necesario a cada cliente como para poder conseguir grandes resultados con ninguno. 

Como no tienes tiempo te limitas a hacer lo que te piden, cumplir y seguir con los demás clientes. Y te vuelves un implementador.

Y cuando tu resultado es menor, tú no te sientes seguro y reafirmas tu decisión de no subir los precios.

Imagina qué pasaría si tuvieras súper buenos resultados. Sabes que cuando tus clientes trabajan contigo consiguen resultados. Aunque eso suponga cobrar un precio más alto. 

La clave es que por un lado cuando trabajas con un cliente que paga poco suele ser un cliente poco comprometido por su proyecto. Sí, te pide por lo que paga pero, muchas veces no se implica (por ejemplo si te tiene que enviar algún material como fotos o grabar un vídeo…) y eso hace que el trabajo se entorpezca. 

Y cuando alguien paga más, se compromete más. 

Subir el precio de tus servicios aumentará el compromiso de tus clientes si lo haces bien

Claro está que, si consigue un mejor resultado, no le va a importar pagar un precio más alto.

No se trata de subir el precio porque sí, sino porque subes el valor real de tu servicio.

Cuando tienes menos clientes (con los que cobras mejor) puedes decidir dedicar más tiempo a mejorar tu servicio para que obtenga mejores resultados.

El objetivo es trabajar con menos personas pero cerrar mejores proyectos enfocados a crear buenos resultados.

Esto hará que consigas mejores casos de éxito, más recomendaciones y que puedas, incluso, ser un referente en tu sector. Porque para serlo no necesitas llegar a cuanta más gente mejor. A veces es mejor ser un referente para un grupo más reducido que querer llegar a todo el mundo y abarcar tanto que no logres un resultado reseñable en nada. 

Sube el valor, sube el precio, crea más casos de éxito, ten más tiempo para mejorar e idear y así conseguir negocios que aporten más valor en la vida de los demás. Esos negocios son los que realmente pueden cambiar el rumbo.

Si te ha parecido interesante este post te recomiendo leer también el de Negocios simples que dan pasta.

Marina Miller

Fundadora de Espabilismo

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